fin-de-curso

Nunca hay que olvidarlo

Vamos haciendo la maleta en el departamento y recogemos papeles, libros, trabajos y exámenes con el fin de dejar el espacio libre a gente nueva y a un próximo curso. Nos vamos cargados de mucho. Escribo una memoria afectiva porque ha sido un año muy especial. Sin duda, hay errores que me llevo para revisar y que guardo en el bolso de mano para tenerlos presentes. Sin embargo, en la maleta me llevo un montón de experiencias felizmente vividas desde que en septiembre comenzáramos el viaje en IES Arrigorriaga BHI.

En PRIMERO DE ESO, los 22 Clicks han trabajado y se han esforzado. Han sido fundamentales dos herramientas: por un lado, el uso de Drive y Classroom como un espacio fundamental de trabajo colaborativo, y por otro, el blog de clase, un lugar en el que hemos ido publicando todos. Se puede acceder al trabajo de cada alumno porque se han etiquetado cada vez que publicaban. Han trabajado indivualmente, por parejas y en grupos cooperativos.

La tarea en la que más se han divertido según ellos mismos, ha sido la creación de microteatrosHemos tratado de fomentar la lectura. Con Huckleberry Finn han investigado referencias geográficas e históricas de la obra que luego nos han explicado a todos. Con Pobre Manolito han dibujado el famoso Parque del Ahorcado partiendo de varios textos de la obra e inspirándonos en #dibújamelas Fenrys el Elfo nos ha llevado muy lejos, por los mundos de los seres imaginarios y de ficción: extraterrestres, personajes de cómic y seres mitológicos que nos han servido para trabajar la narración y la descripción. El librómetro ha sido otro recurso de fomento de la lectura que siempre llevo al aula. Este curso ha tenido su ganadora y no han faltado diplomas. En morfología, aprovechando el proyecto de Maestros con los niños de Siria, hemos construido el campo semántico de la emociones y llenado de contenido el mundo de los adjetivos, con lo que sin duda, han enriquecido su vocabulario y han expresado sus sentimientos.

En TERCERO DE ESO varios proyectos han sido fundamentales. Comenzamos el curso Cabalgando con el Cid y lo terminamos con Silencio… estamos grabando. Concluimos la parte de literatura con una yincana de códigos QR sobre literatura medieval. Y de nuevo, la lectura, con un proyecto que durante todo el curso nos ha dado alegrías: Radio Club de Lectores, más de 200 recomendaciones de lectura de libros que los propios alumnos de todo tercero han grabado en este canal de radio.

Del mismo modo que en primero, en tercero hemos trabajado con un blog de aula. En este caso, cada alumno ha tenido su propio portafolio donde ha ido publicado alguno de sus trabajos. Se pueden acceder a todos ellos desde el blog de clase. Han trabajado individual y cooperativamente; gracias a Drive y Classroom ha sido mucho más rápido y sencillo, siempre que la conectividad (lo más negativo del curso) lo ha permitido.

Así, cerramos el curso 2015-2016. Cansada, pero contenta. La sensación final es positiva. Salir de la zona de confort, intentar cosas nuevas, equivocarse y seguir intentándolo ha sido el único modo de aprender y disfrutar. La carta de una madre valorando el cambio que se ha producido en su hijo gracias a mis clases, aparte de emocionarme, me ha despertado la certeza de querer seguir en la línea de pequeñas intuiciones que he ido descubriendo. Cada curso un poquito más:

  • Cada curso, una oportunidad de aprendizaje. Más allá de cursos presenciales, on-line o MOOCs en los que he participado y con los he aprendido mucho, siento que este curso, no son lo que más me han enseñado. Me han enseñado más algunas lecturas, el ambiente de trabajo en el centro y en el aula, el buen hacer de compañeros y las ganas de aprender de muchos alumnos. No siempre sucede, pero este curso lo he sabido apreciar, agradecer y sobre todo disfrutar.
  • Cada curso, un compromiso por la educación. Soy cada vez más consciente de lo importante que es educar y enseñar  en Secundaria y Bachillerato. Trabajar en la enseñanza pública es un honor y una responsabilidad que conlleva un trabajo diario duro cada vez más devaluado y desprestigiado. La falta de liderazgo y de proyectos que trasciendan los intereses personalistas de viejos y nuevos partidos en política, hacen que un ámbito tan sensible en la sociedad como la educación se utilice como arma de cambio en un curso marcado por la falta de acuerdos. Es una gran irresponsabilidad y seguramente pagaremos por ello en futuras generaciones, si no hemos empezado ya a hacerlo. Cuanto menos formada está una sociedad, más aumenta la mediocridad, el descaro, la prepotencia, la intolerancia, el populismo, la insolidaridad, el integrísimo… No hay que desanimarse ni rendirse. Nuestra labor es auténtica, real, está en el aula y es el primer paso para mejorar este mundo de políticas interesadas y eslóganes baratos.
  • Cada curso, enseñar Lengua. Por un lado, desarrollar la competencia comunicativa, es decir, el desarrollo de las habilidades y estrategias para hablar, escribir, escuchar y leer en diferentes contextos de comunicación; por otro, conseguir lectores competentes de textos literarios son los ejes fundamentales de la materia de Lengua Castellana y Literatura. Es un reto apasionante. Si la lengua está estrechamente vinculada a la vida afectiva y es un código que nos sirve para acceder a todo tipo de conocimientos, deberíamos poner mucho mimo en su enseñanza y en el tratamiento que le damos desde la administración (horas, recursos, especialistas de la materia…) hasta dentro de la propia aula (no podemos aburrir a nuestros alumnos con algo tan fundamental para la vida, debemos hacer que descubran su valor práctico y que disfruten comunicándose).
  • Cada curso, la metodología. Cuando llego al aula, lo primero es mirar cómo son los alumnos, después buscar la metodología más adecuada que pueda llevar a la práctica. Las redes sociales, los MOOCs, los libros… nos hablan de metodologías modélicas que a veces parecen la panacea de todo. Sin embargo, no siempre se puede enseñar en una clase: faltas de disciplina, de hábitos de trabajo, de educación, de saber estar, de motivación… desgraciadamente cada vez son circunstancias más comunes. Y si no se puede, no se puede. Yo lo he vivido en más de una ocasión. Buscar actividades que ayuden a cohesionar los grupos, a conocerse, a respetarse, a trabajar de modo colaborativo en equipo ayudan. Este curso he disfrutado con el trabajo cooperativo que, como no podía ser de otro modo, he aprendido cooperativamente porque las circunstancias específicas de los grupos y del centro lo han permitido.

Sólo me queda dar las gracias por todas las oportunidades que me ha dado este curso: compañeros de trabajo, alumnado, dirección de centro, claustro virtual, cursos presenciales y online, compañeros educafeteros… sin dejarme a la familia, que, sin filtros, lo aguanta todo.

Feliz verano de descanso a todos.

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