Recientementen asistí a Ikasblogak 2012 y en esta jornada, Tiscar Lara nos decía entre muchas otras cosas, en su ponencia  ‘Más allá del aula. La red como laboratorio de aprendizaje informal’:

 Hay que emprender el camino, hay que andarlo y nadie puede hacerlo por nosotros. La empresa del profesorado es la educación y en este ámbito hay que introducir la tecnología. No se trata tanto de nativos, ni de emigrantes sino de peregrinos en este camino. Hay que hacerlo, cada uno a su ritmo, en compañía, parándose en albergues, en comunidades que dan cuidados y que propician el intercambio de ideas.

La imagen del peregrino me gusta porque la relaciono con caminar y no correr, con pararse, con contemplar, con descansar cada rato, y sobre todo con algo obvio que es tener los pies en el suelo en constante contacto con la realidad en la que se vive. El peregrino no es un turista, no concursa en una carrera, no pretende llegar el primero o antes. El peregrino espera a los demás, comparte, convive. Las nuevas tecnologías avanzan muy rápido, cada poco hay nuevas herramientas 2.0 o avanzan las que ya conocemos, pero nosotros somos profesores, no tecnólogos. Innovar para nosotros tiene que ser saber qué queremos hacer en el aula y despues buscar aquellas herramientas que nos puedan servir para lo que queremos hacer. 
Inevitablemente me acordé tambien de algo que leí en un blog amigo en el que decía que había que caminar con paso firme y sin perderse, pero despacio:

El slow 2.0. es una filosofía necesaria y urgente. Se hermana con otras y busca recuperar la esencia de la educación partiendo de la realidad en la que nos encontramos.  Y es que creo que la educación, que está ya unida indisolublemente a las TIC, corre el riesgo de perder el oremus sin remedio si no nos detenemos a mirar a nuestro alrededor y a pensar en todo ello.
No soy el único que tiene la sensación de que esto va demasiado rápido y de que estamos falseando la realidad al presentar como modelos, tanto experiencias redondas en largos proyectos multitodo como profesores capaces de innovar y crear continuamente material digital y de mantener actualizado su PLE gracias al Twitter. Estoy seguro de que esos modelos, salvo para  excepciones casi sobrehumanas que sé que existen, son un objetivo inalcanzable para la mayoría de los docentes ya que nos arrastran a una espiral incomprensible. Una vorágine que  muchas veces es difícilmente compatible con una vida profesional, familiar y social saludable.

Estos comentarios me han hecho revisar en mi blog las entradas relacionadas con los ‘albergues’ a los que he hecho referencia desde que publiqué el primer post. Son algunos y me he animado a buscar más. Los he representado en una linea del tiempo. Obviamente no son todos y seguramente faltarán muchos, pero sólo con los que hay, tenemos una amplia guía de ‘albergues’ en los que podemos aprender de los que se dedican a la teoría y de los que comparten experiencias didácticas. Gracias a las TICs, la red nos ofrece un enorme laboratorio, una gigante biblioteca de aprendizaje informal. De cada evento podemos recuperar las ponencias, las presentaciones, los comentarios vertidos en el timeline de Twitter y no dejar de aprender.
No soy de asistir a eventos, la vida no da para todo, pero me gusta la sensación de ir despacio, me gusta la imagen de peregrina digital y recordar que en la nube está todo o casi todo, pero que vivo en el aula.

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