hengki-koentjoro

Crédito de imagen

http://www.hengki-koentjoro.com

Me ha sorprendido muy gratamente conocer la obra de este fotógrafo. Pasear por sus imágenes es descubrir la serenidad en el paisaje, el orden, el equilibrio, el silencio … todo ello provocado por su manera de mirar y por el uso de un blanco y negro que nos introducen en el misterio de la calma. La sencillez resume su obra, algo difícil de crear y que sin embargo, resulta tan seductor para la mirada.

‘Hengki Koentjoro es un fotógrafo indonesio (nacido en Semarang, Java Central, Indonesia, el 24 de marzo de 1963, vive en Jakarta) que realiza fotografía de paisaje y submarina en blanco y negro. Para él la fotografía no es sólo una manera de expresar su interior más profundo, sino también la creación de una ventana al mundo en la que a través de sus imágenes pueda ser captado lo que no se ve y lo intangible.

Sus padres le regalaron una cámara de bolsillo Kodak en un cumpleaños. La capacidad de capturar instantes familiares y de congelar en el tiempo los momentos fueron el punto de partida de su historia de amor con la fotografía. La obra de Ansel Adams convirtió su mirada al blanco y negro, por su habilidad para controlar las tonalidades para crear estados de ánimo y ambientes, que le cautivó para siempre. También se siente inspirado por la sencillez de los trabajos de Michael Kenna.

En la actualidad trabaja mayoritariamente con la cámara réflex digital. Para el mar normalmente utiliza la técnica de larga exposición con 2 filtros ND de 18 pasos lo que le permite exposiciones de más de 5 minutos a plena luz del día. El procesado posterior lo hace digitalmente para convertir la imagen a blanco y negro, con el Adobe Lightroom. Para la impresión, utiliza papel Hahnemühle Baryta con impresora HP’. Cada día un fotógrafo

‘Este fotógrafo disfruta de la soledad cuando se dedica a realizar sus fotografías. Encontrarse solo, rodeado del murmullo del viento y del vaivén de las mareas, no le resulta doloroso; es reconfortante y le mantiene vivo.

Las enseñanzas del budismo Zen son un recurso primordial en la composición de sus elegantes imágenes en blanco y negro. “Ellos miran el mundo de una forma muy sencilla”, dice el artista. En el siglo XIII en Japón los monjes Zen dedicaban su tiempo a pintar con tinta y podemos detectar débiles ecos de esa estética en los trabajos de este fotógrafo indonesio contemporaneo.

Koentjoro sugiere que la verdadera magia radica menos en el sujeto que en el espacio negativo que lo rodea. Utiliza largas exposiciones, dice, para eliminar todo lo no esencial; Las mareas, normalmente desiguales, se unifican y no varían.

Consigue cada composición solamente aplicando una gran paciencia. La naturaleza de Indonesia es indomable y no puede ser dirigida. El papel del artista es observar y esperar. Él deja que los elementos, la brisa y las aves tomen las riendas. “hasta ahora, la naturaleza ha sido buena conmigo” escribe Koentjoro, “rara vez decepciona”.

El fotógrafo se define como minimalista, lo que no quiere decir que sus imágenes estén exentas de tensión y complejidad. En ellas lo vacío se convierte en abundante y los susurros resuenan más que los gritos. Si, las fotografías de Koentjoro son solitarias, pero su soledad no es negativa. Es una soledad que en ocasiones debemos atesorar.’ Cultura inquieta

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