Y si no das más, / tan solo encuentra /lo que hay en tus manos,/ piensa que dar amor /nunca es en vano.
Pablo Neruda

En junio cansa hablar de evaluación. Hemos evaluado todo y a todos dejando constancia del trabajo realizado; La administración y el ‘modus operandi’ de nuestra profesión nos ha demandado datos, porcentajes, números, plantillas debidamente cumplimentadas, a veces por duplicado, informes… Cuando salimos del centro después de estampar nuestra firma en las actas, cerramos el curso de verdad.

Pero, ¿quién se ha ocupado de nuestro corazón estos meses? ¿quién se ha fijado en los sentimientos que el día a día laboral han ido generando en nuestro interior? Somos personas y no robots productores que nos apagamos en julio y nos encendemos en septiembre. ¿Cuántos espacios a lo largo del curso ha habido para trabajar esto? No parece ser muy importante, cuando ni siquiera hay una ‘plantilla’ que la administración nos obligue a rellenar sobre este tema. No nos cuidan mucho en este sentido y tampoco sabemos hacerlo nosotros, ni tenemos demasiada costumbre. Esto es un gran déficit cuando además parte de nuestro trabajo es enseñar y trabajar con el alumnado la inteligencia emocional.

Los periodos de descanso son tan importantes como los tiempos de trabajo. Las pausas ayudan a reposar y sobre todo a repararnos emocionalmente. Si no lo sabemos hacer, podemos acabar agotados, estresados y puede que físicamente dañados. La meditación, el mindfulness para profesorado, el yoga u otras técnicas pueden ayudarnos sin duda alguna.

Cerrar el curso con una firma es terminar la parte burocrática de nuestro trabajo. Y quizás el mejor regalo con el que podemos terminar es hacer presente la conciencia corporal y emocional de lo vivido por varias razones: En primer lugar porque es un modo de estar conectados con nuestro corazón y cuerpo y un apoyo a nuestro alcance al que no podemos renunciar. En segundo lugar, cuando algo acaba,  hay que detenerse a mirar sin juzgar para ser conscientes de lo vivido y poder asumirlo; y por último, solo así podemos cerrar una etapa para comenzar otra.

Antes de empezar es necesario:

  • Buscar un espacio en el que tomarse un tiempo a solas y sin interrupciones. Necesitaremos la presentación en el ordenador o impresa.
  • Buscar una música que sirva para concentrarse y que no distraiga de lo que vamos a hacer. Os propongo una, pero hay miles de posibilidades, cada uno ha de buscar la que mejor le ayude.
  • Ser conscientes de que vamos a entrar en nuestro espacio más íntimo y que no nos vamos a juzgar.
  • Antes, durante y después del proceso hemos de relajarnos ayudándonos de la respiración.

Los pasos a seguir son una meditación o reflexión guiada que nos puede ayudar a conectar con nosotros mismos en relación a la experiencia emocional vivida a lo largo de todo este curso. Si nos decidimos a ponerlo en práctica, seguiremos los siguientes pasos:

  • Abrir la presentación que tenemos arriba.
  • Tomar posición en el lugar elegido. Estaremos en ese espacio un buen rato.
  • Elegir la música que nos relaje en el volumen adecuado.
  • Ayudarnos de la respiración para relajarnos y centrarnos. En cuanto lo hayamos logrado, comenzaremos en la diapositiva del Bloque 1 tomándonos nuestro tiempo en cada una de ellas.
  • No debemos escribir nada, solo escucharnos, contemplar las respuesta y aceptarla.
  • No toca juzgarnos, todo ha sucedido ya. Sólo estamos trazando el mapa de las emociones de este curso finalizado para dejarlo ir y quedarnos en paz y listos para comenzar el verano.

¿Te animas a probar? Si lo haces me encantará saber cómo te has sentido y si te ha servido para algo. Puedes hacerlo en forma de comentario. Feliz verano.

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