El día tres de febrero se celebra en Bilbao la tradicional romería de San Blas, en honor al mártir cristiano al que se atribuye el milagro de curar los males de garganta. Blas fue un médico y obispo armenio del siglo III que fue víctima de las persecuciones del emperador Diocleciano, por lo que se retiró a vivir como ermitaño en una cueva del monte Argeo. En el año 313 Constantino liberó a los cristianos y Blas pudo volver a su sede episcopal. Dos años más tarde el emperador Linicio inició de nuevo la persecución y Blas fue encarcelado. El 3 de febrero del 316 su cuerpo fue desgarrado con garfios de hierro y decapitado.
La historia cuenta que San Blas curó milagrosamente a un niño al que se le había atravesado una espina de pescado en la garganta, de ahí la creencia de que este santo protege los males que afectan a esta zona. En la Plaza del Arenal se colocan los puestos donde se pueden adquirir las tradicionales rosquillas y cordones de colores San Blas. Los bilbainos y bilbainas bendicen el cordón ante la imagen del santo de la Iglesia de San Nicolás, situada en la misma plaza. Posteriormente, la tradición manda colocarlo en el cuello y no quitarlo durante nueve días, tras los cuales hay que quemarlo. Si el proceso se ha llevado a cabo correctamente, San Blas protegerá la garganta del portador durante todo el año.
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