ALBERTO_G_ALIX
Foto de @JMMartínez en DEIA
El día 9 de enero 2015 en el CFCBilbao Alberto García Alix reunió a un número de gente suficiente como para que la sala se quedase pequeña. Todos con ganas de escucharle y de ver la inauguración y proyección del audiovisual “Tres moscas negras”, momento en el que él abandonó la sala haciendo referencia al pudor que sentía al verse. Después y durante una hora y media respondió a todas la preguntas.
Un tipo sencillo, sensible, generoso en sus respuestas y capaz de atraparte en su discurso lleno de imágenes poéticas que hacen que entiendas mejor su poesía visual.Y te quedas con ganas de más. Buceas en la red y disfrutas de su fotografía. En sus varias entrevistas me permito recoger algunas de sus palabras sobre su modo de acercarse al lenguaje de la imagen:
“Ayer fotografíaba silencios, hoy fotografío mi propia voz”
“Soy autodidacta y cuando comencé a tomar fotos no tenía referencias. No creo que mis fotos tengan más carga biográfica ayer que hoy, sucede que entonces sólo fotografiaba mi entorno, pero ahora sí soy más cazador de imágenes que cuando empecé, tengo más cartuchos. Es decir, más conciencia y mayor intencionalidad. Lo que veo por la cámara me obliga a ello. La presión de mirar a comprender. La necesidad de ver a buscar.”
“Como fotógrafo debo decidir el cómo y el dónde mirar. Fragmentar lo que ven mis ojos y darle sentido. Reconocerme. Lógicamente, me he hecho más reflexivo. Pero más distanciado, no. Justamente lo contrario, cada vez estoy más cerca… Quizás, más abstracto.”
“Las fotografías, tal y como yo las entiendo, nacen de un estado interior. También de un encuentro. De ahí su magia.”
“No me he liberado de nada, pero a lo único que le tengo más miedo es a mí mismo. Los miedos son cada vez más intensos a medida que cumples años. Los amigos van muriendo y uno se va poniendo en primera fila de la trinchera. Lo más íntimo que tenemos es el miedo y es lo que menos se puede reflejar. Los años no nos lo quitan, lo agudizan, hacen que nos pertenezca íntimamente.Yo no retrato el miedo. Puedo hacer fotos con mi capacidad de miedo y que influya al momento de comprender o acercarme a la imagen. Pero no lo retrato.”
“El retrato es una manera de mirar. Retratar es un acto intencionado, con lo que retratamos establecemos un diálogo. Y mi diálogo cada vez es más intenso. Me hago más preguntas.”
“El viaje empieza cuando miro por cámara. Es cuando disfruto del cuadro. Antes, la foto no la veo. La veo a través de encontrar la predisposición para coger la cámara. Ahí comienza el ejercicio de ver. Y, cuando acabo, le doy un beso al carrete para bendecirlo. Como trabajo en analógico, puede pasar una semana o diez días hasta que revelo el carrete. Y mientras, sueño con lo que vi. Me da un tempo.”
“Cuando comencé a hacer fotos miraba mucho al exterior. Estaba bien. El cambio fue cuando me empecé a mirar al interior. La imagen me miraba y se volvía para dialogar. Es como si quisiera hacerte un retrato, pusiera la cámara y -mientras veo la luz y lo veo todo- me pregunto cuánta ración de miedo nos cabe a ti y a mi. Es el momento del diálogo. Antes no dialogaba así.”
“Tardo mucho en enfocar, tardo mucho en controlar lo que estoy mirando, tardo en concentrarme en lo que estoy haciendo.
Lo primero que hago es ver si me distrae algo. Para la buena foto nunca se tiran muchos disparos. Primero decido el espacio donde se va a hacer la foto, la luz…. Después cavilo todo lo que veo en el espacio. Soy lento. Cuando no queda más remedio, tiro. Me odio a veces por ser tardón. Pero bueno, fotografiar es un poco domesticar. Tengo que parar la tensión interior. Tener una tensión interior para que la gente se hipnotice ella misma con el objetivo, que se mantenga ahí. Dirijo -si puedo- aunque otras veces no. Al final con los retratos, si hay complicidad y te dan tiempo, funcionan.”
“Lo intenté con la fotografía digital,  pero no me aportaba nada que yo quisiera y me robaba un poquito hasta la fe. Cuando hago una foto y hasta que la revelo tengo un tiempo para soñar lo que vi. Ese periodo me fascina, porque puedo mirar si encontré lo que buscaba. Si lo hiciera de forma digital estaría todo el tiempo tratando de hacer correcciones, porque en mi trabajo soy un permanente insatisfecho. Además, trabajo con una cámara de medio formato, lo que implica que tengo que componer la imagen y posicionar la cámara rápidamente. Es cierto que empleo el formato digital en mis vídeos, pero no para fotografía como tal. Y a mi edad, creo que me quedaré con el analógico”
Son fragmentos de entrevistas dadas en Deia | Ojos Rojos
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